El vacío milagroso
Sobre la intuición, la rendición y una nueva manera de escribir. Cuando la escritura deja de explicar y comienza simplemente a ser.
Julio de 2026.
Apunto la fecha de esta entrada para tener un registro de lo que está aconteciendo. No quisiera olvidar. No quisiera olvidar(me) de este momento, de este sentir pausado, de este vacío que apareció en los últimos días.
Diría vacío milagroso si tuviera que nombrarlo.
Es domingo. Hace semanas que no me siento a escribir en el diario y, de alguna manera, estoy en paz con eso.
En los últimos meses, la exigencia fue lavándose. La imagen es esta: una ventana que da al horizonte y poco a poco comienza a desempañarse. No soy una mujer en esa escena, soy una presencia.
La imagen es amanecer florido.
La necesidad de explicarla se diluye, al igual que la exigencia. Permito que quien reciba estas palabras complete con su propia imaginación el subtexto de lo que escribo.
Es julio. El invierno va asomándose en este lado del río. El cambio es múltiple pero la transformación es única: las circunstancias y las situaciones que van apareciendo en el escenario de la realidad adquieren un matiz distinto. Algo en mi mente se está deshaciendo. No sé siquiera si existen palabras, pero lo más parecido sería escribir sobre el margen del abismo.
¿Margen de qué?
Margen de mí, de cómo pensé que era. Margen de lo que dijeron que soy. Margen de la falta, la ansiedad, la urgencia. Margen absurdo, margen insensato, obsesivo margen. Margen sin poesía.
Escribir sobre el margen de un abismo despojado de todo lo conocido hasta el momento.
Qué maravilla.
Qué maravilla.
Qué maravilla caer profunda y hondamente sin pensar siquiera en el fondo.
Caer de brazos abiertos.
Caer cayendo como quien se pierde por completo en una canción.
Escribir cayendo. Caer escribiendo.
Qué maravilla:
un abismo florido.

Apunto en el diario una reflexión para mí misma, como quien dispone una flor sobre la mesa.
¿Qué es la intuición? ¿Cómo se refleja en esta escritura? ¿Por qué propuse alguna vez el término de escritura intuitiva?
Me siento en silencio ante el abismo blanco que titila, titila, titila.
Cierro los ojos. Sonrío.
Algo dice nada.
No es una nada de ausencia o carencia. Es una nada de simplicidad elegida. Una nada de saber y no requerir palabras. Nada de absoluta inocencia. Nada de abismo florido.
Por primera vez, la necesidad de nombrar desaparece y es restituida por una sensación interna. No podría precisarla, aunque lo intentara. Solo podría mencionar algunos detalles sobre ella: inefable, innominada, incomensurable nada.
En paralelo, recuerdo notas sobre la intuición de años anteriores:
Intuición es caminar por un largo corredor con los ojos vendados, dejándome guiar por algo que pulsa y que, a la vez, desconozco. Aún no puedo ver el destino, pero confío en esa mano que toma la mía.
Sigo hasta estar lista para quitar la venda de mis ojos,
hasta estar lista para lo que pide ser revelado:
Mi deseo es esta luz,
este espacio abierto.1
Escritura intuitiva es lo que practico ahora: quizás una voz suave, gentil, sin demandas; una voz que aparece y susurra a mi oído como si fuera mi mejor aliada, mi mejor amiga. Algo así como una voz que no necesita que siga órdenes, porque no exige ni requiere nada de mí. Una voz que no asume que algo me falta, o implica que necesito algo más para alcanzar el próximo nivel.
No es una voz capitalista o productivista. Es una voz que no pretende ni espera nada de mí. Es una voz que toma mi mano y no la suelta, aún si fallo, aún cuando me estoy equivocando, aún cuando no estoy siendo disruptiva, especial o mi mejor versión.
Es una voz que, aún en mis peores momentos, se anima a mirarme compasivamente y sostener la mirada, pase lo que pase, emerja lo que emerja en el escenario de la realidad.
Es la vida misma amándome incondicionalmente.
Sin exigencia, sin prisa, sin objetivos humanos.
Es una voz que escribe cayendo, que escribe sin miedo a caer.
Qué maravilla:
una escritura de abismo,
una escritura de abismo florido.

Paisaje de fondo para esta escritura:



Te adoro, podríamos decir, abismal y floridamente 🌼